El amor por el deporte es negocio

Ganen o pierdan sus equipos/ídolos, los aficionados son quienes realmente mueven el negocio del deporte: productos y servicios, transmisiones, patrocinios, eventos, todos responden al interés de un público que hoy -más que nunca- también es protagonista gracias a las plataformas digitales

Elías González | @elijahmx
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#mktdeportivomx
   El amor por el deporte no tiene límites: profesional o amateur, individual o en equipo, genera pasión, inspira a chicos y grandes, vive de y para los aficionados, quienes actualmente ya son protagonistas de la acción desde cualquier lugar, lo mismo en la grada del estadio donde presumen una foto en tiempo real, que en la oficina o la escuela siguiendo minuto a minuto las incidencias de su deporte o ídolo gracias a los smartphones y las plataformas digitales.
   Actualmente no solo la prensa, radio o televisión siguen captando un sinnúmero de aficionados que invierten en su periódico favorito, la revista especializada, el canal de pago por evento, ahora también se suman infinidad de medios vía internet con las redes sociales y el streaming como puntas de lanza, tanto gratuitas como de paga. La pasión manda.
   Conscientes de las necesidades de un mercado invaluable que siempre busca entrar al estadio, comprar la playera de su equipo favorito, la gorra, el vaso, el videojuego, incluso simplemente dar un like a lo que dice o promueve el futbolista, basquetbolista, piloto, boxeador, atleta olímpico, el club o empresa, todo apunta al consumo de productos y servicios que generan riqueza para las marcas.
   El amor por el deporte no tiene límites. Como aficionados hacemos hasta lo imposible por estar cerca de nuestro equipo o ídolo en todo momento. ¿El resultado importa?, sí. Pero la pasión va más allá y esta fórmula que genera riqueza desde cualquier ángulo, aún más con el alcance digital. Es una especie de amor incondicional que vende y los patrocinadores lo tienen claro.
   No solo hablamos de futbol como el deporte más popular del mundo. Hay muchos más millones de practicantes de natación, basquetbol, futbol americano, rugby hockey, beisbol, atletismo, artes marciales, cricket, entre otras disciplinas que se consideran con gran cantidad de adeptos de todas las edades en distintas regiones del planeta.
   Como aficionados que practican por salud o simple gusto o profesionales que cobran millones de dólares anuales y generan otro tanto más para sus clubes, junto con televisoras y compañías que compran los derechos de transmisión y los sponsors, la llamada industria del #sportaiment hace que el deporte en sí mismo se diseñe, muestre y genere como un entretenimiento; así, el juego sale de la cancha, se magnifica y trasciende al resultado mismo.
   Si a este fenómeno emocional sumamos la integración de la tecnología, el potencial comercial es casi infinito. Hoy no solo sigues a tu club o estrella en tu país, ahora puedes estar al tanto de lo que sucede al otro lado del mundo en las organizaciones deportivas más importantes no solo por sus perfiles de redes sociales, también desde aplicaciones propias con contenido exclusivo.
   Y todo es medible: audiencias, alcance, vistas y por supuesto número de visitas con la posibilidad de identificarlas por zona. Aquí la estratificación se traduce en mayor interacción y, al mismo tiempo, genera identidad o cercanía del consumidor -aficionado y hasta fanático- con la marca.
   Todos hemos escuchado o leído algo del Real Madrid, del Barcelona, de los Lakers, de los Patriots, de los All Blacks, de la Fórmula 1, de Neymar Jr y Cristiano Ronaldo, o Lewis Hamilton. Rafael Nadal, Dani Pedrosa, Serena Williams, Tiger Woods, Michael Phelps, una lista interminable… y todo gracias al marketing deportivo en torno a las grandes figuras del deporte.
   Con organizaciones más que avaladas como la NBA; la NFL, la MLB, la WWE, la PGA, entre otras, todas pioneras en la comercialización en Estados Unidos, o la misma UEFA con su Champions League en Europa y LaLiga en España con las estrellas del futbol mundial, por mencionar algunas, el modelo de negocio crece y se adapta al mismo tiempo al espectador. Todo esto, en resumen, gracias al amor del aficionado hacia el deporte que se ha hecho un negocio.

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