Somos consumidores de deporte

En los últimos años los grandes eventos deportivos en México -y el mundo- han avivado una plataforma de venta que se fortalece día a día con el marketing deportivo y, de paso, incentiva el turismo en cualquier sede

Elías González | @elijahmx
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   El consumo del deporte como producto/servicio sigue al alza en todo el mundo y el mercado mexicano no es la excepción.
   De la mano de todo tipo de plataformas digitales que se perfeccionan permanentemente, las estrategias del marketing ligadas a la imagen, proyección, protagonismo y alcance de cientos deportistas profesionales y amateurs, inciden directamente en los fanáticos sin importar su edad, quienes no pierden detalle de la vida de sus ídolos con contenido (mensajes, fotografías, videos… ) prácticamente en tiempo real las 24 horas todo el año.
   Y las marcas, en conjunto con el futbolista, piloto, boxeador, golfista, basquetbolista, tenista o lo mismo club, escudería, equipo, etcétera, lo tienen claro. A diferencia de hace 10 o 15 años, ahora no solo cuentan con un icono a explotar comercialmente, sino todo un concepto integral de venta. Un ejemplo reciente es Cristiano Ronaldo y sus millones de seguidores en redes sociales y la “vuelta a la vida” de su actual equipo, Juventus, a los primeros planos deportivos y comerciales.
   Este esquema responde a la fusión del protagonismo o desempeño en la cancha, a veces ligado al rendimiento, y el manejo de la imagen fuera del terreno de juego, el cual, con sus peculiaridades, se aplica de forma similar en la estrella, el campeón, el ídolo. Mujer u hombre, son hoy más que nunca figuras a seguir para miles y miles de fanáticos a través de las redes sociales y páginas web, que se complementa con la promoción comercial en los medios tradicionales como la prensa escrita, televisión y radio.
   Este 2019, sin mencionar la penetración y alcance del futbol con la Liga MX y la Liga MX Femenil en un país netamente futbolero, el mercado reúne a millones de espectadores cada año con una gama para todos los gustos al convocar a deportistas élite.
El deporte como producto o servicio genera millones de dólares gracias a la afición hecha pasión, a su efecto motivacional en los aficionados que responden a sus ídolos y equipos, incluso muchas veces sin importar el resultado, la fidelidad en su máxima expresión.
   Esta temporada iniciaremos a toda velocidad con la Race of Champions (19-20 de enero) en el Foro Sol de la Ciudad de México, que reúne a pilotos de distintas categorías en bólidos similares y por vez primera visita el país con figuras como Sebastian Vettel, Jeff Gordon, Mike Schumacher, Juan Pablo Montoya, Sébastien Loeb, Tom Kristensen, además de Jorge Lorenzo y Valentino Rossi o el mítico Travis Pastrana de los X Games.
   Poco después está el WGC-México Championship en el Club de Golf Chapultepec (21-24 de febrero) con la presencia de la leyenda Tiger Woods, seguido del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco (25 de febrero-2 de marzo) y estrellas de la talla de Rafael Nadal.
   En la misma línea siguen el Rally México del WRC (7-10 de marzo) y nada menos que el inicio de una serie de juegos de la MLB en la ciudad de Monterrey, de inicio con un duelo de pretemporada entre Rockies de Colorado y Diamondbacks de Arizona (9-10 de marzo), luego Rojos de Cincinnati ante Cardenales de San Luis (13-14 de abril) y Los Ángeles contra Astros de Houston (4-5 de mayo) en la misma sede.
   De nuevo en la capital, en el verano está programado el Maratón de la Ciudad de México (25 de agosto) y semanas adelante el Gran Premio de México de la Fórmula 1 (25-27 de octubre) en el Autódromo Hermanos Rodríguez, que buscará, por quinta ocasión, ser el “Mejor Evento del Año” del serial.
   Para cerrar no podemos olvidar -ahora sí- el juego de la NFL en el Estadio Azteca con los rivales aún por confirmar durante noviembre y en el último mes del año la tradicional visita de la NBA, también a la CdMx.
   Millones y millones de dólares de inversión en organización, patrocinios y difusión hacen de la tecnología en esta industria, cada vez más digitalizada, su principal arma para promoverse entre millones de aficionados que asisten regularmente o siguen en línea cada movimiento de su equipo o deportista.
   En ese contexto, el fan, sin importar edad y género, es un potencial y fiel consumidor de productos o servicios: ropa y artículos deportivos en general (zapatos, balones, gorras, etcétera), televisión de paga y el pago por evento, contenido exclusivo mediante aplicaciones, revistas, alimentos y bebidas, anuncios publicitarios, entre otros más, para cerrar con el boleto de acceso a uno o más eventos a lo largo del año.
   Entonces, en mayor o menor medida, somos consumidores de deporte.
En cifras
  • 13.3 millones de televidentes en la final Cruz Azul vs. América
  • 334 mil 946 espectadores en el GP de México
  • 45 mil aficionados en el World Golf Championship México
  • 42 mil 195 corredores en el Maratón de la Ciudad de México

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