¿Jugaste como nunca y perdiste como siempre?

El cansancio mental te lleva a tener errores no forzados. ¡Esos tiros o golpes!, según el deporte, que al entrenar nunca fallas, pero con la “presión” de la competencia “algo pasa” y no puedes explicarlo. ¿Qué sucede?

Tania Jiménez Narcia | @tanjnarcia
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   “Jugaste como nunca y perdiste como siempre”… ¿Esta frase la has escuchado o pensado? En múltiples ocasiones se rumora en los vestidores, te lo dicen con un tono gracioso, mientras te cambias lo piensas o en lo que te quitas los guantes de box, los tachones o en esos últimos segundos en lo que termina el partido y regresas a tu banca lo que piensas y quieres gritar es: ¡estuve a punto de ganar! ¡caramba! ¡cómo fallé el breakpoint, el penal, no pude conectar el knockout!
   El cansancio mental te lleva a tener errores no forzados. ¡Esos tiros o golpes!, según el deporte, que al entrenar nunca fallas, pero con la “presión” de la competencia “algo pasa” y no puedes explicarlo. ¿Qué sucede?
   Te invito a regresar a la competencia: ¿Has roto alguna raqueta o aventado el balón? ¿Has gritado o dicho groserías? ¿Dejas la responsabilidad de la derrota porque el árbitro no marcó la falta, por que la luz no te dejaba ver, porque no pudiste calentar, porque estaban distrayéndote o el juez se vendió?
   ¿Has dedicado tiempo a analizar tus partidos, tus combates, tu actuación deportiva? ¿Has reconocido tus habilidades y aciertos, así como los aspectos a mejorar o perfeccionar al entrenar?
   Dentro de la psicología del deporte existe una línea de intervención en que la que se entrena y que tiene estrategias que fomenten y regulen la motivación, por ejemplo, o la ansiedad y el estrés previo, durante o posterior a una competencia, y también el manejo y el control de las emociones.
   Retomando a José González (1992) “cuando las capacidades fisiológicas, las técnicas de entrenamiento, la intensidad de trabajo alcanzan niveles máximos, la frontera última de la ciencia del deporte es la mente”….¡Ahí, justo ahí… entra la psicología del deporte!
   Entonces, en un primer momento puedes tener la disponibilidad psicológica, pero como mencioné, el “cansancio mental” te lleva a tener errores no forzados.
   Hablar sobre la existencia de un psicólogo/a del deporte que se encuentra en un trabajo permanente con el atleta parece aún un asunto anécdoctico, es raro y poco común que se cuente con ello o que se busque. Todavía se escuchan frases como: ¡No estoy loco, no lo necesito! ¿Me va a echar porras? ¿Para qué me va a servir?
   Sin embargo, en esta línea de la psicología del deporte se lleva a cabo la planificación en un espacio de confianza entre el atleta/equipo y los especialistas, considerando las demandas psicológicas específicas de la disciplina, pues siempre será diferente quien practique un juego  individual o de conjunto, de contacto o combate o de alto rendimiento.
   Dentro de sus objetivos principales se puede facilitar no solo la actitud positiva frente a un marcador adverso, también asegurar la práctica de destrezas mentales que mejoran el rendimiento y generan la capacidad para hacer frente a las diferentes situaciones deportivas que probablemente no quieres que ocurran, pero estarías preparado para ellas. Eso es parte de la función de la psicología del deporte que ayuda a responder porque “jugaste como nunca y perdiste como siempre”.

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